1 Acabado, 2 Tamaños
Colección Calce
En la trama urbana de Altamura, este complejo residencial, diseñado por el arquitecto Mario Poggiani, interpreta la vivienda contemporánea a través de un lenguaje esencial y riguroso, capaz de interrelacionarse con la luz intensa y el carácter mediterráneo de la ciudad.
Aquí la arquitectura nace del equilibrio entre volúmenes puros y superficies matéricas, y crea un sistema compositivo donde el efecto lleno-vacío construye ritmo, profundidad y conexión con el espacio urbano que lo rodea.
La fachada como elemento arquitectónico
El edifico se articula en una secuencia ordenada de logias empotradas y volúmenes salientes que producen sombras netas y variaciones perceptivas a lo largo de todo el edificio. De esta manera, los balcones se convierten en espacios intermedios entre el interior y el exterior, que contribuyen tanto a incrementar la calidad habitacional como a definir la imagen arquitectónica general.
La alternancia entre superficies claras y elementos matéricos crea una composición dinámica pero controlada, capaz de cambiar de expresión durante el día gracias al diálogo continuo con la luz natural.
Calce Terracotta: materia e identidad de la fachada
Para el revestimiento exterior se ha elegido la colección Laminam Calce de color Terracotta, que se inspira en los enlucidos arquitectónicos. Esta colección presenta una textura suave y natural que aporta profundidad cromática al edificio sin recargar el volumen.
Las tablas se han utilizado en un formato grande (1000×3000 mm) que facilita una lectura continua de la fachada, reduciendo la percepción de las juntas y valorizando la claridad geométrica de la obra.
Además de ofrecer un gran valor expresivo, las superficies de Laminam instaladas en la fachada responden a los requisitos de prestaciones de la arquitectura contemporánea: en efecto, la resistencia a los agentes atmosféricos, el choque térmico y la radiación solar, junto con el bajo nivel de porosidad del material, proporciona estabilidad cromática, protección frente a humedad y las sustancias contaminantes urbanas, así como un mantenimiento reducido a lo largo del tiempo.
De esta forma, la fachada se convierte en una «piel» arquitectónica duradera y fiable, capaz de conjugar las cualidades estéticas y las prestaciones técnicas en el clima mediterráneo.
Materia mediterránea y continuidad urbana
Las superficies absorben la luz de Apulia y la transforman en variaciones cromáticas que cambian a lo largo del día, pasando de tonalidades más luminosas en las horas centrales a matices más profundos al atardecer. El material elegido permite que el edificio se integre perfectamente en el entorno urbano, sin mimetizarse ni predominar.
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